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El Picudo de las palmeras

Picudo rojo o Rhyncophorus ferrugineus es un escarabajo originario de Asia tropical, que se ha extendido a numerosos países - entre ellos España - ajenos a su área de distribución natural debido al transporte de mercancías. Esto es una muestra de los graves peligros provocados por el descontrol comercial que existe entre los distintos paises, las grandes compañias y las multinacionales, y las modernas posibilidades del transporte de mercancías en cuanto a volumen y rapidez de trasiego se refiere. El picudo rojo afecta a los palmerales y en cuanto a su control es fundamental observar la aparición de síntomas y la localización rápida de las palmeras afectadas. En la Península Ibérica parece que se ha aclimatado en el sureste y en Canarias, siendo muy difícil su erradicación




Biología y Ciclo Vital

El picudo rojo o curculiónido ferruginoso, llamado Rhyncophorus ferrugineus, es originario de las áreas tropicales del sudeste asiático y Polinesia. Rhyncophorus es un coleóptero grande, de color anaranjado, alas con estrías paralelas oscuras, tórax con algunas manchas negras, patas negras y fuertes, siendo ambos sexos de aspecto similar.
En la parte frontal de la cabeza sobresale una formación alargada a modo de pico. De ahí el nombre de picuro rojo de la palmera. La hembra posee el pico liso. El macho, en cambio presenta en la parte superior una masa de pelos erectos en forma de cepillo. Los ojos compuestos son negros, redondeados y aplanados. Las antenas que se insertan en el pico son acodadas y mazudas, presentando al final una expansión a modo de trompeta. Las puertes patas poseen pelos del color del cuerpo.
En una palmera el picudo se puede encontrar bajo cuatro formas diferentes: huevo, larva, pupa (capullo) y adulto.
La hermbra adulta fecundada accede a una palmera atraída por su debilitamiento a través de las heridas originadas por las podas o deshijado en diferentes zonas del fuste, dirigiéndose normalmente hacia la corona. En la base de la misma, perfora con su pico un orifcio en busca de alimento, y a su vez, aprovecha estos orificios para introducir su oviscaptor retráctil e insertar un huevo en el tejido de la palmera.
El huevo es blanco amarillento, alargado, y posee en la parte inferior una masa marrón correspondiente al pedúnculo. En el interior del huevo se observan los movimientos de las mandíbulas de la larva en formación. Del huevo nace la larva, de color blanco nacarado. Al poco, se le oscurece la cápsula cefálica. Con sus mandíbulas, perfora el tejido de la palmera y se introduce en el interior.
Adquiere una tonalidad sonrosada. A lo largo del período larvario, que puede durar al menos tres meses, pasa por nueve estadios o mudas, aumentando de tamaño paulatinamente. Recorre el interior de la palmera practicando orificios que excava con sus potentes mandíbulas. La parte terminal del cuerpo, deprimida y aplanada, posee unas formaciones de color anaranjado, que la caracterizan. Finalizando el proceso larvario, comienza a construir un capullo a su alrededor con fibras que extrae de la propia palmera.
El capullo es marrón, compacto y consistente, y en su interior la larva completa la metamórfosis. A la ninfa se le forman los rudimentos de patas, alas y pico, que lucirá cuando alcance definitivamente el estado adulto. Finalizada la transformación, el curculiónido formado en su interior sale del capullo. Pero el adulto no abandona la palmera, sino que permanece en ella mientras exista vegetal para su alimento. Allí encuentra pareja y se produce la cópula. Las hembras fecundadas depositan los huevos en la propia palmera.
La palmera se llena de larvas. Es frecuente encontrar decenas de larvas, de capullos y de adultos, en una sola palmera. Mientras esto pasa, la palmera no muestra ostensibles síntomas externos de la agresión que está sufriendo. Apenas se pueden observar foliolos con daños ocasionados  por la larva cuando la rudimentaria hoja todavía estaba en forma de yerma o puntas secas, pero sobre todo al podar las hojas pueden aparecer orificios en su base.
Solo cuando la palmera está muerta y carece de alimento, los adultos de Rhyncophorus la abandonan y vuelan en busca de otra palmera.
El ciclo de vida del insecto es de tres a cuatro meses, pudiendo existir hasta cuatro generaciones por año. Cada hembra puede poner entre 300 y 400 huevos, por lo que su capacidad para colonizar es enorme. En una misma palmera se desarrollan varias generaciones hasta que la planta muere, momento en el que los adultos la abandonan para colonicar una nueva palmera y repetir el proceso, siendo capacez por su vuelo de desplazamientos de hasta cinco kilómetros.

Síntomas y Daños

En todos los casos, los daños ocasionados por el ataque del picudo rojo conducen a la muerte de la palmera afectada, sino se realiza ningún tipo de tratamiento o control, dada la elevada población que la coloniza. Estos daños son producidos fundamentalmente por las larvas que se alojan en el interior de la palmera y se alimentan de los tejidos más tiernos, mientras que los adultos son los encargados de la multiplicación de nuevos ejemplares, pues tienen capacidad de mantener vuelos sostenidos de varios kilómetros (entre 4-5 km).
Si el ataque se produce por el ápice de la palmera ésta pierde la flecha de hojas jóvenes, que al tirar se desprenden con facilidad, y la palmera muere rápidamente. Éste último caso se da muy especialmente en la palmera canaria.
Una palmera puede estar infestada por el picudo rojo y no mostrar ningún síntoma que lo manifieste durante varios meses. Por ello, no se puede asegurar que las palmeras aparentemente sanas en zonas de presencia constatada del insecto no contengan a su vez la plaga. Esta circunstancia provoca que no se pueda tener constancia del grado de afectación que sufre una palmera en sus tejidos en el momento de acometer el tratamiento preventivo o curativo del ejemplar
En España, parece que existe una especial inclinación a infectar palmeras de la especie Phoenix canariensis (Palmera canaria), en concreto en los pies de macho de esta palmera; no obstante también se han detectado ejemplares afectados de Phoenix dactyliphera (Palmera datilera)

Posibles Síntomas:
 

* Coloración atabacada de hojas centrales.
* Hojas externas caídas
* Hojas centrales con extremo retorcido
* Flecha con ángulo sobre la vertical
* Aspecto decaído de hojas más tiernas del penacho central
* Trozos de hojas roídos en copa o hijuelos en forma de V
* Presencia de capullos, adultos o larvas del insecto
* Galerías o perforaciones en axilas y cortes de poda
* Aspecto aplomado general de la corona de hojas
* Exudaciones gomosas en tronco (solo Phoenix dactyliphera)


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